Seong Gi-hun se encuentra en la cuerda floja. Sin dinero, apostando en las carreras de caballos el dinero que roba a su madre y con una deuda que no hace sino crecer, acepta el ofrecimiento de un desconocido entrar en un juego a cambio de una fuerte suma de dinero.
Lo que no sabe es que la suma asciente a 45.600 millones de wones (unos 32,89 millones de euros) y lo que apuesta es su propia vida. Así, entra en un juego junto a otros 455 participantes arriesgando su vida en juegos como luz roja, luz verde (el escondite inglés, en España) o el tira y afloja (el sogatira de toda la vida).
Un planteamiento interesante el de esta serie coreana, pero muy parecido al de otros títulos de la plataforma como Battle Royale. Entonces, ¿por qué ha triunfado tanto?
Ted Sarandos, co-director ejecutivo de la plataforma ha asegurado que, si los datos de visionados continúan en la línea de los primeros días tras su estreno, El juego del calamar podría convertirse en la serie original de Netflix más vista de la historia: “Es muy probable que sea nuestro programa más exitoso de todos los tiempos, es enormemente popular”, dijo Sarandos.

Aunque no facilitó datos concretos, el ejecutivo aseguró que está superando a anteriores éxitos de Netflix de habla no inglesa, incluidos La casa de papel y Lupin. Es la serie más vista en estos momentos en más de 90 territorios en los que está presente Netflix, un boom internacional que los responsables de la plataforma aseguran que les ha pillado por sorpresa. El juego del calamar es la serie con mayor demanda del mundo en la actualidad, y ha despertado un interés 79 veces mayor que un programa medio.

En sólo 19 días ha superado los 62 millones de reproducciones en Netflix y la compañía no duda que en poco tiempo se convertirá en la serie más vista de su historia, superando el techo de los 82 millones de visionados alcanzado con la primera temporada de Los Bridgerton.
Buena parte del éxito de El juego del calamar se fundamenta en las recomendaciones boca a boca y las buenas críticas recibidas y cabe la posibilidad de que tenga una continuación, aunque todavía no está confirmado.
Bien es cierto que el arranque es lento, y el ritmo de las ficciones coreanas no es al que estamos acostumbrados en Europa, pero algo tiene esta serie que engancha. No sabemos si será la intriga o la combinación entre la violencia extrema y la ingenuidad de los juegos infantiles a los que se enfrentan los participantes, pero El juego de el calamar ya ha hecho historia en Netflix.
ADEMÁS: ‘El juego del calamar’: la penúltima fantasía coreana
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