Memoria de los bares nocturnos

Memoria de los bares nocturnos

La vida es una sucesión de bares. O lo era. Han cerrado los bares igual que la vida ha cerrado durante esta plaga que no cesa. ¿Regresarán esos bares nocturnos a donde acudíamos para sanar el alma bajo la luz azul de la ginebra? Quién sabe. Algunos quedarán reducidos a arqueología de un pasado reciente, polvo de neón, será como aquella canción de los años 80 (que cantaban Los Piratas), perdonen las disculpas por el acumulamiento de tópicos de un cierto rock&roll que bebe del cubata de Joaquín Sabina, otro gran conocedor de los bares antes de confinarse en su torre de Tirso de Molina.

Pero en fin.

Hemos ido a muchos bares.

Íbamos al Josealfredo, cerca de la plaza de la luna que no se llama de verdad plaza de la luna, y fuímos (en algún momento u otro de nuestra existencia) al Autores y al San Mateo y al Penta y a La Vía Láctea y a la Sala Sol y al Rajajá y al Café Libertad y a La Chocita Sueca y al Costelo y al Hanoi y a Del Diego y (aunque menos) al Cock y al Why Not? y a Carbones y al Contraclub y al Freeway y al Trafalbar y a Kikekeller a Torero cuando allí Javier Bardem bailaba canciones de Raffaela Carrá justo antes de salir en Las edades de Lulú. . Nada de lo humano nos ha sido ajeno en cuestión de bares. Antros infectos, bares con la plancha humeante de panceta, after con delincuencia en la barra, sofisticados palacetes donde los gintónics cuestan un riñón pero siguen sabiendo a deliciosa colonia.

Haga cada cual la lista de sus bares favoritos a lo largo de la vida, que no todo es Madrid, e incluso en la España vaciada existen bares nocturnos donde la madrugada es igual que en New York.

Sobre todo cuando Alicia Keys canta Empire State of Mind.

¿Regresarán los bares nocturnos?

Yo he tenido mis bares favoritos y luego también nos metíamos en el primer bar que nos motivase (por su parroquia, por su música o porque sí). La gente aburrida iba siempre al mismo sitio, sin ganas de aventura y con prisa por cultivar la tripa y ese reverso del bar nocturno que es desayunar carajillo leyendo el Marca o el As, según. Ponme una porrita, Santiago.

Íbamos a Huertas, por ejemplo, que es como denominamos los madrileños al barrio de Las Letras ,y acabábamos en Nuevos Juglares viendo tocar a Roque Narvaja, que hoy nadie se acuerda de quién es pero Miguel Ríos cantó su Santa Lucía con mucho éxito y él mismo (de nacionalidad argentina) logró actuar en Aplauso cantando Dominó. Me parece.

Íbamos también a Lavapiés a fiestas donde se recaudaba dinero para el Frente Sandinista y se bailaba a Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina.

Fuímos, incluso, a Gabana, a mirar, y estaba Pipi Estrada tomando algo.

La vida ha sido una sucesión de bares y ahora qué.

Ya veremos.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: Studio 54: instantáneas del futuro pasado

 

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