No siempre estábamos de acuerdo con la homilía diaria de Iñaki Gabilondo y, sin embargo, le escuchábamos con devoción y respeto porque sabíamos que era muy probable que en su análisis hallásemos un ángulo alejado de la obviedad y el sectarismo imperantes. La necesidad de Iñaki Gabilondo en tiempos de iracundia. Pero se va. Y Eduardo Inda se queda en las tertulias vociferando. Es el resumen de los días que vivimos. Fake news, demagogia, trinchera y zasca. Esos elementos predominan en la comunicación actual. Y quienes pretendemos sobrevivir en el actual ecosistema comunicativo no somos inocentes. Iñaki tiene la suerte de poderse permitir un retiro dorado, abandonar el campo de batalla y refugiarse en entornos mucho más amables. Conversará con los jóvenes para una sección del Hoy por hoy que cohduce Angels Barceló en la cade SER. Deja el análisis politico. Mientras tanto, Inda continuará en la tele ejerciendo eso que hay quien denomina periodismo pero vaya usted a saber qué es exactamente.
No es sólo la polarización política de esta época sino la peculiaridad del ámbito comunicativo español. En el mundo anglosajón hay una clarísima diferencia entre medios respetables, institucionales, y los tabloides o el sensacionalismo. Por mucha influencia que tenga la Fox, la gente sabe que es la Fox, que su rigor no tiene nada que ver con el de la CNN u otros canales convencionales. En España todo se mezcla: el tertulianismo televisivo es un pandemónium donde el periodismo honesto resiste a duras penas frente a la presencia masiva de insultadores profesionales, propaladores de mentiras y ultraderehistas de diverso pelaje.
La revolución no será televisada porque Unidas Podemos ya no tiene quien le escriba desde los programas de actualidad, pasó de moda sentar voces moradas a la mesa del plató y ese lugar lo ocupan ahora los hombres y mujeres de Vox, cuyo mensaje de odio llega hasta a los programas infantiles (véase El hormiguero).
Iñaki Gabilondo presentó el informativo de Cuatro mediante un novedoso formato con autoría, reportajes largos, reflexión. Yo trabajé con él en aquel experimento que (atención) no salió tan mal como luego han intentado argumentar los programadores. El informativo de Iñaki Gabilondo, en aquellos inicios de Cuatro, era uno de los programas más vistos de la cadena y hubiera podido consolidarse pero ya se sabe lo que son las prisas y las urgencias de la tele así que, bueno, Iñaki Gabilondo se despidió de su noticiero y volvió a la radio. Y ahora dice adiós al análisis político porque está harto. “Empachado” según asegura.
Quizás tendría TVE que dar el Telediario a Iñaki Gabilondo para que hiciese algo parecido a lo que hizo en Cuatro aunque, claro, los tiempos han cambiado y quizás la televisión generalista ha expulsado a tantísima gente que ya nadie atiende y sólo a voces se logra que alguien mire.
Iñaki Gabilondo dejará de opinar en la cadena SER aunque esperemos que sea sólo por una temporada y que vuelva a iluminarnos con sus análisis. Y a cabrearnos si es preciso.
DANIEL SERRANO
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